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Science and its times. Vol 7. From 1950 (Parte 1)

Uno de los temas más interesantes que no se pudo desarrollar hasta la segunda miad del siglo XX es el de la adquisición del lenguaje. Tema importante porque es una de las características que siempre se asoció con los seres humanos y que nos distinguía (según otros, nos hacía dueños) del resto de los seres vivos.

Hoy en día ya está casi completamente claro que otras familias de mamíferos (e incluso insectos como las abejas) han desarrollado formas más o menos complejas de comunicación.

Otro asunto es cómo apareció esto de las lenguas o idiomas. Y si todos surgen de un ancestro común. A fin de cuentas, nuestros antepasados humanos más antiguos pueden tener unos 100000 años, pero sólo tenemos registros escritos de unos 6000 años de antigüedad y no indican nada sobre la aparición del lenguaje hablado.

Como siempre, cuando no se tienen pruebas o ideas sobre algo, como es el lenguaje, algo que se creía específicamente humano, las religiones aprovecharon para arrimar el ascua a su sardina. Así que en todos los casos se buscaba una explicación divina (fuese este el Dios judeocristiano, el Thoth egipcio, el Nabu babilónico o la Sarasvasti hindú). Pero aún así, hubo intentos de averiguar si los niños tenían una especie de "lengua original", por lo que en diferentes épocas y países se mantuvo aislados a recién nacidos para escuchar sus primeras palabras.

Según parece los resultados no fueron muy concluyentes. Será que los "experimentos" no eran muy científicos.

Por su parte, los griegos antiguos creían que el lenguaje oral era algo "inventado" por alguien que habría puesto los nombres a todas las cosas. Y los naturalistas pensaban que tendría que haber alguna "conexión" entre la esencia de las cosas y la forma en la que se llamaban en cada idioma. Dicho de otra manera, que el lenguaje derivaría de la verbalización de los sonidos escuchados por los primeros humanos.

En estas llega el siglo XIX con la Evolución de Darwin, por lo que se supuso que al igual que los demás rasgos físicos, el lenguaje surgiría de la selección natural de aquellos individuos cuyas variaciones genéticas mejorarían sus habilidades comunicativas (lo que les proporcionaría más opciones de vivir siguiendo la idea de la "superviviencia de los mejor adaptados").

O sea, que consideraban que habría una evolución gradual desde ancestros sin ningún tipo de lenguaje oral hasta la diversidad de idiomas actuales. Lo cual implicaría grandes períodos de tiempo y lentas variaciones genéticas (o sorprendentes mutaciones).

Pero hay algo que es fundamental para hablar. Y es tener los elementos fisiológicos necesarios. Es decir, ¿desde cuándo los humanos tenemos las capacidades físicas necesarias para el lenguaje oral? Por ejemplo, sin cuerdas vocales es bastante poco probable que se pueda articular un lenguaje más allá de ruidos originados por la expulsión del aire de los pulmones y cuyas variaciones tendrían que originarse en la boca (moviendo las mandíbulas y/o la lengua).

Pues según los fósiles (y mediante simulación informática), los Cro-Magnon europeos tenía esas capacidades fisiológicas hace 10000-35000 años.

Otro asunto es la evolución paralela del cerebro para hacer "natural" el lenguaje oral. Porque parece ser que la evolución que permitió adquirir las capacidades del lenguaje, perjudicaban las capacidades de comer y respirar.

En fin, un asunto de expertos. Tan lioso que aún en los años 50 del siglo pasado no estaba totalmente desacreditada la idea del origen "divino" del lenguaje.

Y paralelamente estaba la cuestión, retomando el pasado, de cómo adquirían el lenguaje oral los niños. Y el norteamericano B. F. Skinner propuso su idea de que era a través de un comportamiento aprendido reforzado por los estímulos positivos del entorno del bebé, que iría mejorando sus habilidades comunicativas con el tiempo. Obviamente Skinner era un psicólogo conductista.

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Pero no iba a ser tan fácil, porque en 1957 aparece el libro "Estructuras sintácticas" del también norteamericano Noam Chomsky y todo quedó patas arriba. Su teoría explicaría tanto la estructura como la creatividad del lenguaje. Es decir, no sólo cómo se construye un lenguaje, sino cómo es posible crear y entender frases totalmente originales y nunca antes dichas.

Noam Chomsky portrait 2015.jpg
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Para que esto fuese posible, Chomsky establecía que los seres humanos tienen de forma innata la habilidad de entender los principios básicos de la estructura gramatical, independientemente de la formación y experiencia de "escuchar y aprender" un idioma. Es decir, que un niño no sería capaz de aprender todas las reglas y estructuras de un lenguaje sólo imitando lo que escucha de su entorno.

O sea, que los bebés tienen un entramado neuronal que les permite insertar lo que escuchan en su idioma nativo dentro de una estructura lingüística básica, común a cualquier lenguaje.

Y es muy probable que tenga razón, pues es lo que confirman los ensayos experimentales. Así, parece ser que ya en las primeras 48 horas de vida los recién nacidos muestran preferencia por el idioma en que le hablan sus padres (que se supone es el que escuchaban desde el útero durante la gestación). Y que con apenas 8 meses ya son capaces no sólo de distinguir los fonemas que forman las palabras sino también los tipos de palabras (verbos, sustantivos,...). A partir de los 3 años ya conocen las pautas esenciales de la gramática, y un año después ya tienen las habilidades suficientes para comunicarse de forma eficaz en su idioma nativo. Es decir, capaces de expresar casi un número infinito de ideas con un número limitado de palabras.

Los escáneres cerebrales de los bebés de 7-8 meses muestran que las partes relacionadas con la memoria están ya totalmente funcionales. A una edad en la que parece que empiezan a asociar significados a las palabras, con la ayuda de la "experiencia" de escuchar

Pero con una característica significativa, o por lo menos, sorprendente: Mientras que los adultos tienen las zonas relacionadas con la gramática del lenguaje localizadas en el lóbulo temporal izquierdo, los niños las tienen repartidas entre los dos hemisferios. Será por eso que un adulto apenas precisa 0'4s para reconocer una palabra (es decir, casi sin terminar de decirla), mientras que un bebé de 15 meses, precisa más de 1s. No es hasta cumplidos los 3 años cuando esa capacidad requiere en torno a medio segundo, aproximándose a la de un adulto. 

La importancia de "escuchar" un lenguaje es fundamental en el aprendizaje de cualquier idioma. Por eso es tan importante que los niños puedan escuchar otros idiomas diferentes. En esas edades, sus capacidades de asimilación son las más eficientes, pues les permiten aprender sin necesidad de "estudiar" las reglas propias de cada idioma. Una facultad que parece irse perdiendo a partir de los 6 años y que hace que a partir de los 12-15 años sea más difícil hablar con fluidez otros idiomas.

En mi época de la tan nostálgica EGB (un plan de estudios original de los años 70 del siglo pasado), no aprendíamos otro idioma hasta BUP, es decir, a partir de los 11 años. Será por eso que mi generación y las anteriores tienen tantas dificultades para defenderse en otros idiomas.

Las generaciones actuales, tan denostadas en sus contenidos lectivos con planes de estudios de tan corta vida, empiezan con los idiomas extranjeros (bueno, realmente con el inglés) ya desde los 3 años, y continúan con ellos desde la educación infantil hasta la actual ESO. Esperemos que tengan razón los lingüistas y ahora sí, al menos en esto, tengan más capacidades que nosotros.

Si las políticas neoderechistas de derribo de la educación pública no lo evitan, claro.

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